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Gilles Deleuze - 1987
Traducción de Bettina Prezioso - 2003
¿Qué es el acto de creación?
Conferencia dada por Gilles Deleuze en la
cátedra de los martes de la fundación FEMIS.
También yo quisiera hacer preguntas. Y hacérselas
a ustedes y a mí mismo. Estas preguntas serían del
género: ¿Qué es exactamente lo que hacen cuando
hacen cine? Y yo, ¿Qué es exactamente lo que hago
cuando hago, o espero hacer filosofía?
¿Es que hay algo para decirse en función de esto?
Entonces, claro, eso va muy mal en ustedes, pero va también
muy mal en mí (risas), y no es solamente esto lo que habría
para decirse -también yo podría hacer la pregunta
de otra manera: ¿Qué es tener una idea en cine? Si
uno hace cine o si quiere hacerlo ¿Qué es tener una
idea? Quizá eso que uno dice ¡Ahí está,
tengo una idea! Mientras que casi todo el mundo sabe bien
que tener una idea es un acontecimiento raro, que ocurre de una
manera extraña, que tener una idea es una especie de fiesta.
Pero no es corriente. Y por otro lado, tener una idea, no es algo
general. Uno no tiene una idea en general. Una idea
está ya vista de antemano, está ya en
tal autor, en tal dominio determinado. Quiero decir que una idea,
ya sea una idea en pintura, ya sea una idea en novela, ya una idea
en filosofía, como una idea en ciencia, evidentemente no
es lo mismo.
Si quieren, a las ideas hay que tratarlas como espacios potenciales,
las ideas son potenciales, pero potenciales ya comprometidos y ligados
en un modo de expresión determinado. Y es inseparable del
modo de expresión, así es como no puedo decir: tengo
una idea en general. En función de las técnicas
que conozco, puedo tener una idea en un determinado campo, una idea
en cine o bien distinto, una idea en filosofía.
¿Qué es tener una idea en algo?
Vuelvo a hablar del hecho de que yo hago filosofía y ustedes
hacen cine. Entonces sería muy fácil decir: todo el
mundo sabe que la filosofía está próxima, lista,
para reflexionar sobre cualquier cosa. Entonces ¿por qué
no reflexionaría sobre el cine? Sin embrago, esa es una idea
indigna; la filosofía no está hecha para reflexionar
sobre cualquier cosa. No está hecha para reflexionar sobre
otra cosa. Quiero decir: tratando la filosofía
como un poder para reflexionar sobre, siento que se
le asigna mucho, pero siento también que se le quita todo.
Pues nadie necesita la filosofía para reflexionar. Es decir,
los únicos capaces efectivamente de reflexionar sobre cine,
son los cineastas, o los críticos de cine o los que aman
el cine. La idea de que los matemáticos tendrían necesidad
de la filosofía para reflexionar sobre matemática
es una idea cómica. Si la filosofía debiera reflexionar
sobre cualquier cosa, no tendría razón de existir.
Si la filosofía existe, es por que tiene su propio contenido.
Si nos preguntamos: ¿cuál es el contenido de la filosofía?
La respuesta es muy simple: la filosofía es también
una disciplina creatriz, tan inventiva como cualquier otra disciplina.
La filosofía es una disciplina que consiste en crear conceptos.
Y los conceptos no existen ya hechos, no existen en una especie
de cielo en donde esperan que un filósofo los tome. Los conceptos,
es necesario fabricarlos. Y no se fabrican así como así,
uno no se dice un día: Bueno, voy a hacer tal concepto,
voy a inventar tal concepto como tampoco un pintor se dice
un día: Bueno, voy a hacer tal cuadro. Es imprescindible
que exista una necesidad. Esto es tanto en filosofía como
en otras disciplinas, así como el cineasta no se dice: bueno,
voy a hacer tal película. Tiene que haber una necesidad,
si no, no hay nada.
Resta que esta necesidad que es una cosa muy compleja, si existe,
haga que un filósofo (yo al menos sé de qué
se ocupa) no se ocupe de reflexionar sobre el cine. Él se
propone inventar, crear conceptos. Yo digo que hago filosofía,
es decir, yo intento inventar conceptos. No trato de reflexionar
sobre otra cosa. Si yo les pregunto a ustedes que hacen cine ¿Qué
hacen? (Tomo una definición pueril, permítanmela,
deben existir otras y mejores), yo diría exactamente lo que
ustedes inventan, que no son conceptos, porque no es su dominio,
lo que ustedes inventan es lo que podríamos llamar bloques
de movimiento-duración. Si uno fabrica bloques de movimiento-duración,
quizás lo que uno hace es cine.
Remarco, no se trata de invocar una historia o de negarla. Todo
tiene una historia. La filosofía también cuenta historias.
Cuenta historias con conceptos.
Supongamos que el cine cuenta historias con bloques de movimiento-duración.
Puedo decir que la pintura también inventa con otro tipo
de bloques, ni bloques de conceptos, ni bloques de movimiento-duración,
pero supongamos que sean bloques de líneas-colores. La música
inventa con otro tipo de bloques, muy, muy particular.
Pero lo que digo en todo caso, es que la ciencia no es menos creatriz.
Yo no veo realmente oposición entre las ciencias, las artes,
y todo. Si le pregunto a un sabio científico: ¿Qué
es lo que hace? Él también inventa, no descubre, el
descubrimiento existe, pero no es por él que podamos definir
una actualidad científica como tal. Un científico,
inventó, creó tanto como un artista.
Para permanecer en definiciones tan someras como las de las que
partí, sin ser complicado, un científico es alguien
que crea o inventa funciones. Él no crea conceptos, un científico
como tal, no tiene nada que ver con los conceptos, y es por eso
que felizmente existe la filosofía. Contrariamente hay algo
que sólo un científico puede hacer, crear e inventar
funciones.
Entonces ¿qué es una función? También
podríamos describirla sencillamente como he intentado hasta
ahora, (ya que estamos verdaderamente rudimentarios...) No porque
ustedes no comprenderían, sino porque sería yo el
que se vería sobrepasado. Además, no hay por qué
ir más lejos para lo que quiero decirles hoy.
Voy a ir a lo más simple: hay función desde que se
ha puesto en correspondencia exacta al menos dos conjuntos. La noción
de base de la ciencia después de mucho tiempo es la de los
conjuntos y un conjunto es completamente diferente a un concepto.
Y desde que se ponen conjuntos en correlación exacta, se
obtienen funciones, y se puede decir, yo hago ciencia.
Y si no importa quién pueda hablarle a quién, si
un cineasta puede hablarle a un hombre de ciencia, si un hombre
de ciencia puede tener alguna cosa que decir a un filósofo
y viceversa, es en la medida y en función de la actividad
creatriz de cada uno, no es que haya lugar para hablar de la creación,
la creación es algo solitario, pero es en nombre de mi creación
que yo tengo algo que decir a alguien y si yo alineo ahora todas
esas disciplinas que se definen por su actividad creadora, diré
que hay un límite que les es común a todas esas series,
a todas esas series de invención - invención de funciones,
de bloques movimiento-duración, invenciones de conceptos,
etc - la serie que les es común a todas o el límite
de todo esto, ¿qué es? Es el espacio-tiempo.
Bresson es muy conocido. Raramente hay espacios enteros en Bresson.
Son espacios que llamamos desconectados. Quiero decir, hay un rincón,
por ejemplo, el rincón de una celda, después se verá
otro rincón o bien un lugar de la pared, etc. Todo pasa como
si el espacio bressoniano se presentara como una serie de pequeños
trozos, en los que la conexión no está predeterminada.
Serie de pequeños fragmentos en los que la conexión
no está predeterminada. Hay grandes cineastas que emplean,
por el contrario, espacios conjuntos o de conjuntos; no digo que
esto sea más fácil de manipular. Pero estos tipos
de espacios desconectados han sido retomados y re-descubiertos y
les han servido de inspiración a muchos, y ha sido Bresson
uno de los primeros en hacer un espacio con pequeños fragmentos
desconectados, pequeños trozos en los que la conexión
no está predeterminada.
Cuando decía que en el límite de todas las tentativas
de la creación hay espacio-tiempo, es allí que los
bloques duración-movimiento de Bresson van a tender hacia
ese tipo de espacio. La respuesta está dada. Estos pequeños
fragmentos visuales de espacio cuya conexión no está
dada de antemano... ¿a causa de qué querrían
ustedes que estén conectados? En y a causa de la mano (en
este momento Deleuze muestra su mano) y no es teoría, no
es filosofía, no lo es, esto no se deduce así. Digo:
el tipo de espacios en Bresson y la valorización cinematográfica
de la mano en la imagen están evidentemente ligados. Quiero
decir: el enlace bressoniano de las pequeñas puntas de espacios,
desde el hecho mismo de que son puntas, trozos desconectados de
espacios, no puede ser más que un enlace manual. No hay más
que la mano que puede efectivamente operar las conexiones de una
parte a otra del espacio. Y Bresson es sin duda el más grande
cineasta en haber introducido en el cine los valores táctiles;
no simplemente porque él sabe tomar admirablemente las manos
en imágenes, sino porque si sabe tomar admirablemente las
manos en imágenes es porque tiene necesidad de manos.
Un creador no es un ser que trabaja por el placer. Un creador no
hace más que aquello de lo que tiene absoluta necesidad.
Historia de El Idiota y de los Siete Samuráis
Tener una idea en cine, otra vez, no es lo mismo que tener una idea
en otra cosa. Y sin embargo, hay ideas en cine que podrían
valer también en otras disciplinas. Hay ideas en cine que
podrían ser excelentes ideas en novela, pero no tendrían
el mismo allure. También, hay ideas en cine que
no podrían ser más que cinematográficas. Ya
están comprometidas en un proceso cinematográfico
que hace que sean VISTAS, desde antes. Y esto que digo cuenta bastante,
porque es una manera de hacer una pregunta que me interesa mucho:
¿Qué es lo que hace que un cineasta tenga verdaderamente
deseos de adaptar, por ejemplo, una novela? Si tiene deseos de adaptar
una novela, me parece evidente que es porque tiene ideas en cine
que le resuenan con aquello que la novela presenta como ideas en
novela. Y sólo en ese caso se producen grandes encuentros.
No propongo el problema del cineasta que adapta una novela notoriamente
mediocre. Puede haber necesidad de una novela mediocre y esto no
excluye que el film sea genial. Propongo una cuestión un
poco diferente, sería una pregunta interesante de tratar,
pero propongo otra algo diferente, que se produce mientras que la
novela es una gran novela y revela esa especie de afinidad en la
que alguien, tiene en cine una idea que se corresponde a la que
es la idea en novela.
Uno de los casos más bellos, es el caso de Kurosawa. ¿Por
qué Kurosawa se encuentra en una especie de familiaridad
con Shakespeare y con Dostoïevski? Tengo que decirles una respuesta
que es una entre muchas y que casi roza la filosofía y que
es mi respuesta, es un pequeño detalle. En los personajes
de Dostoievski pasa algo muy particular, muy seguido. Generalmente
están muy agitados. Un personaje se va, baja a la calle,
y así como así, se dice la mujer que amo, Tania,
me llama, allí voy, corro, corro, Tania va a morir si no
voy. Y baja su escalera y se encuentra a un amigo, o bien
ve a un perro y se olvida completamente de que Tania lo espera a
punto de morir. Comienza a charlar, se cruza con otro amigo y va
a tomar el té con él y luego de golpe dice: Tania
me espera, tengo que ir (risas) ¿Qué quiere
decir esto? En Dostoïevski los personajes son perpetuamente
tomados por urgencias y al mismo tiempo que son tomados por estas
urgencias de vida o muerte, saben que hay una cuestión más
urgente, no saben cuál y es esto lo que los detiene. Todo
pasa como si en la peor de las urgencias, aún si hay un fuego,
es necesario que me vaya, pero no, no, hay otra cosa más
urgente y no me detendré hasta que sepa cuál es.
Esto es El Idiota, es la fórmula de El Idiota. Pero ustedes
saben que hay un problema más profundo. ¿Qué
problema? Todavía no lo veo bien, pero déjenme, todo
puede quemarse, hay que encontrar cuál es ese problema más
urgente. Esto es por Dostoïesvski que Kurosawa lo aprende,
todos los personajes de Kurosawa, son así. Yo diría:
¡voila, un encuentro! Un bello encuentro. Si Kurosawa puede
adaptar a Dostoïevski, es al menos porque puede decir: tengo
un asunto común con él, tengo un problema común,
éste problema. Los personajes de Kurosawa están
exactamente en la misma situación, están tomados en
situaciones imposibles. Pero atención, hay un problema más
urgente, ¿es necesario que yo lo sepa este problema?
Quizá Vivir es uno de los films de Kurosawa que va más
lejos en este sentido, aunque todos vayan en este sentido.
Los Siete Samuráis: este film me sorprende mucho porque
todo el espacio de Kurosawa depende de eso. Está forzado
que sea una especie de espacio oval que es golpeado por la lluvia,
en fin poco importa, esto nos tomaría mucho tiempo.
Pero en los Siete Samuráis los personajes están tomados
en situación de urgencia, han aceptado defender al pueblo,
y de una punta a la otra están trabajando por una pregunta
más profunda. Hay una cuestión más profunda
a través de todo eso. Y será dicha al final por el
jefe de los samuráis cuando ellos se van: ¿Qué
es un samurai? Qué es un samurai, no en general, sino qué
es un samurai en la época en la que transcurre el film. A
saber: alguien que no es bueno para nada. Los señores no
los necesitan, los paisanos pueden defenderse solos. Y durante todo
el film, a pesar de la urgencia de la situación, los samuráis
están frecuentados por esta cuestión digna de El Idiota,
que es una pregunta de El Idiota: nosotros samuráis, ¿qué
somos? Voila, yo diría que una idea en cine es algo de este
tipo. Ustedes me dirán no, porque era también una
idea en novela. Una idea en cine, es así, una vez que ya
está comprometida en un proceso cinematográfico. Entonces
ahora ustedes podrían decir, yo tuve la idea,
aún si usted se la asigna a Dostoievski. Puede ser.
Vuelvo a citar muy rápido, yo creo que una idea no es un
concepto, no es filosofía. Un concepto es otra cosa, de toda
idea quizás podamos sacar un concepto, pero yo pienso en
Minelli. Minelli, tiene, me parece, una idea extraordinaria sobre
el sueño. Es muy simple y está comprometida con todo
el proceso cinematográfico que es la obra de Minelli y su
gran idea sobre el sueño. Me parece que el sueño concierne
antes que nada, a los que no sueñan. El sueño de los
que sueñan les concierne a los que no sueñan... y
¿por qué? Porque desde que existe el sueño
del otro, existe peligro. A saber, el sueño de la gente es
siempre un sueño devorante que nos hace peligrar de ser tragados.
Y que los otros sueñen, es muy peligroso porque el sueño
es una terrible voluntad de poder y cada uno de nosotros es más
o menos víctima del sueño de los otros, aún
cuando sueña la más graciosa joven, aún cuando
es una joven muy grácil, es una terrible devoradora, no a
causa de su alma, sino por sus sueños. Desconfíen
del sueño de los otros, porque si son tomados en sus sueños,
están perdidos.
Cadáver
Ahora voy a hablar de otro ejemplo, idea propiamente cinematográfica,
de la famosa disociación ver-hablar en un cine relativamente
reciente. Tomo los ejemplos más conocidos, ¿qué
hay de común en Syberberg, Straub y Duras? ¿Por qué
es propiamente cinematográfico hacer una disociación
entre lo visual y lo sonoro, por qué esto no puede hacerse
en el teatro? Puede hacerse si el teatro tiene los medios necesarios
y aún así diríamos que el teatro lo toma del
cine. Bueno, no está mal pero es una idea muy cinematográfica,
asegurar la disociación del ver, del sonido y del hablar.
De lo visual y de lo sonoro. Esto respondería a la pregunta,
por ejemplo ¿qué es tener una idea cinematográfica?
Y todo el mundo sabe en qué consiste, lo digo a mi manera:
una voz habla de algo, al mismo tiempo, se nos hace ver otra cosa
y en fin lo que se nos dice está debajo de lo que se nos
hace ver. Esto es muy importante, este tercer punto. Ustedes saben
bien que esto el teatro no puede hacerlo. El teatro podría
asumir las dos primeras proposiciones. Se nos habla de algo y se
nos hace ver otra cosa. Pero no que aquello que se dice esté
por debajo de lo que se nos hace ver y esto es necesario, si no,
las dos primeras operaciones no tendrían ningún sentido,
no tendrían casi interés.
La palabra se eleva en el aire, al mismo tiempo que la tierra que
se ve, se hunde cada vez más. O al mismo tiempo que la palabra
que habla se eleva en el aire, aquello de lo que nos habla se hunde
bajo la tierra.
¿Qué es esto? Sólo el cine puede hacerlo,
yo no digo que deba hacerlo, que lo haya hecho dos o tres veces,
puedo decir simplemente que fueron grandes cineastas los que tuvieron
esta idea. No se trata de decir es esto o lo otro lo que debe hacerse.
Hay que tener ideas, sean las que fueren. ¡Ah! Esto es una
idea cinematográfica, digo que es prodigioso, porque asegura
al nivel del cine una verdadera transformación de los elementos.
Un ciclo de grandes elementos que hace que de golpe, el cine haga
un fuerte eco con por ejemplo, una física cualitativa de
los elementos. Esto produce una especie de transformación,
el aire, la tierra y el agua y el fuego, porque habría que
agregar, pero no hay tiempo, y evidentemente se descubre el rol
de los otros elementos, una gran circulación, de elementos
en el cine. Además en todo lo que digo, no se suprime una
historia, la historia está siempre allí, pero lo que
nos interesa, es ¿por qué la historia es tan interesante?
Porque está todo esto otro en y detrás.
Es todo este ciclo, la voz que se eleva al mismo tiempo que aquello
de lo que se habla se entierra.
Ustedes habrán visto los films de Straub, y en Straub, está
el gran ciclo de los elementos. Lo que se ve, es únicamente
la tierra desierta, ella es como pesada para todo lo que está
debajo y ustedes me dirán pero ¿qué hay
abajo, qué es lo que sabemos? Es exactamente aquello
de lo que la voz nos habla, es como si la tierra se balanceara en
eso que la voz dice y que viene a tomar lugar en la tierra, en su
hora y en su lugar. Y si la tierra y la voz nos hablan de cadáveres,
es toda la fila de cadáveres la que viene a tomar lugar bajo
la tierra, y allí, en ese momento, el menor estremecimiento
del viento sobre la tierra desierta, sobre el espacio vacío
que tenemos a nuestros ojos, el menor crujido en esa tierra, todo
toma sentido.
¿Qué es el acto de creación?
Bien, tener una idea no es del orden de la comunicación.
Y es aquí a donde quería llegar, porque esto forma
parte de las preguntas que me han sido gentilmente propuestas. Quiero
decir en qué punto todo esto sobre lo que hablamos es irreductible
a toda comunicación. No es grave. Esto, ¿qué
quiere decir? Me parece que esto quiere decir en un primer sentido
que la comunicación es la propagación y la transmisión
de una información. ¿Y qué es una información?
Una información es un conjunto de palabras de orden. Cuando
se les informa, se les dice aquello que ustedes deben creer. En
otros términos: informar es hacer circular una palabra de
orden. Las declaraciones de la policía son llamadas, muy
a justo título, comunicados; se nos comunica la información,
quiero decir, se nos dice aquello que es conveniente que creamos.
O si no que creamos, pero que hagamos que lo creemos, no se nos
pide que creamos, se nos pide que nos comportemos como si creyéramos.
Esto es la información, la comunicación, e independientemente
de estas palabras de orden y de la transmisión de las palabras
de orden, no hay comunicación, no hay información.
Lo que nos lleva a decir que la información es exactamente
el sistema de control.
Es evidente que estoy diciendo cosas obvias, salvo porque esto
nos concierne hoy particularmente, porque hoy entramos en una sociedad
que podemos llamar sociedad de control. Saben que un pensador como
Michel Foucault había analizado dos tipos de sociedades bastante
cercanas a nosotros. Unas que él llamaba sociedades de soberanía
y las otras que llamaba disciplinarias. (Los análisis de
Foucault se consideran célebres muy justamente) Y lo que
él llamaba sociedades disciplinarias se definía por
la constitución de lugares de encierro: cárceles,
escuelas, ateliers, hospitales. Y las sociedades disciplinarias
tenían necesidad de esos lugares. Pero esto creó ambigüedades
en algunos lectores de Foucault que creyeron que éste era
su pensamiento último. Evidentemente, no es así.
Foucault no creyó jamás, lo ha dicho claramente,
que estas sociedades fueran eternas. Es más, él pensaba
que nosotros entrábamos en una sociedad nueva. Por supuesto
hay muchos restos de sociedades disciplinarias y por años
y años. Pero nosotros ya sabemos que la nuestra es una sociedad
de otro tipo, que podría llamarse (ha sido Burroughs quien
pronunció la palabra y Foucault lo admiraba vivamente) de
control. Nosotros entramos en la sociedad de control que se define
de manera muy diferente de la disciplina. Nosotros ya no necesitamos
lugares de encierro. Ustedes me dirán que esto no resulta
ser demasiado evidente con todo lo que ocurre actualmente. Pero
esa no es la cuestión. Quizás tengan que pasar cincuenta
años. Pero ya en este momento todo esto, las prisiones, las
escuelas y los hospitales, son lugares discutidos permanentemente.(...)
Vean de qué manera control no es disciplina. Diré
por ejemplo, que en una autopista, no se encierra a la gente, pero
haciendo autopistas se multiplican los medios de control. No digo
que esta sea la única meta de la autopista(risas), pero la
gente puede girar infinitamente sin estar del todo encerrada, aunque
sí estando perfectamente controlada. Ese es nuestro futuro.
Las sociedades de control siendo sociedades disciplinarias.
Entonces, ¿por qué les cuento esto? Bueno, porque
la información, digamos, es el sistema controlado de las
palabras de orden, palabras de orden que tienen lugar en una sociedad
dada.
¿Qué puede tener que ver el arte con esto? ¿Qué
es la obra de arte? Ustedes me dirán: Todo esto no
quiere decir nada. Entonces no hablemos de la obra de arte,
hablemos sobre qué hay en la contra-información. Por
ejemplo, existen países, donde en condiciones particularmente
duras o crueles, hay contra-información, por ejemplo en los
países con dictaduras. En el tiempo de Hitler los judíos
que venían de Alemania eran los primeros en decirnos que
allí había campos de exterminación. Ellos hacían
contra-información. Lo que hay que constatar es que me parece
que jamás la contra-información alcanzó para
nada. Ninguna contra-información le ganó jamás
a Hitler. Bueno, salvo un caso. ¿Pero cuál es ese
caso? Eso es importante. La única respuesta sería:
la contra-información deviene efectivamente eficaz cuando
ella es (y los es por su naturaleza) cuando es o deviene acto de
resistencia. El acto de resistencia no es ni información
ni contra-información. La contra-información no es
efectiva más que cuando se vuelve acto de resistencia.
Malraux
¿Cuál es la relación entre la obra de arte
y la comunicación? Ninguna.
Ninguna, la obra de arte no es un instrumento de comunicación.
La obra de arte no tiene nada que hacer con la comunicación.
La obra de arte, estrictamente, no contiene la mínima parte
de información. Por el contrario, hay una afinidad fundamental
entre la obra de arte y el acto de resistencia. Entonces aquí
sí, la obra tiene algo que hacer con la información
y la comunicación, sí, a título de acto de
resistencia.
¿Cuál es esta relación misteriosa entre la
obra de arte y un acto de resistencia? Mientras que los hombres
que resisten no tienen ni el tiempo ni muchas veces la cultura necesaria
para tener una mínima relación con el arte, no lo
sé.
Malraux desarrolla un buen concepto filosófico, dice una
cosa muy simple sobre el arte. Dice que es la única cosa
que resiste a la muerte.
Volvamos a mi truco de siempre, del principio, sobre qué
es lo que se hace cuando se hace filosofía. Se inventan conceptos.
Y encuentro que ahí está la base de un buen concepto
filosófico. Reflexionemos sobre qué es lo que resiste
a la muerte. Sin duda, nos alcanza con ver una escultura de tres
mil años antes de nuestra era, para saber que Malraux nos
da una buena respuesta.
Podríamos decir, desde el punto de vista que nos ocupa,
que el arte es lo que resiste y es ser no la única cosa que
resiste, pero que resiste. De ahí esa relación tan
estrecha entre el acto de resistencia y el arte, la obra de arte.
Todo acto de resistencia no es una obra de arte aunque de alguna
manera lo sea. Toda obra de arte no es un acto de resistencia y
sin embargo de alguna manera, lo es.
Y si me permiten volver: ¿Qué es tener una idea en
cine? O ¿qué es tener una idea cinematográfica?(...)
Por ejemplo en Straub: ¿Qué es ese acto de palabra
que se eleva en el aire mientras que su objetivo está bajo
la tierra? Resistencia. Acto de resistencia. Y en toda la obra de
Straub, el acto de la palabra es un acto de resistencia. Desde Moisés
hasta el último Kafka, hasta Bach. Recuerden, el acto de
la palabra en Bach, ¿qué es? Es su música,
es su música que es acto de resistencia. Acto de resistencia
¿contra qué? No es el acto de resistencia abstracto,
es acto de resistencia y de lucha activa contra la repartición
de lo sagrado y lo profano. Y este acto de resistencia en la música
culmina con un grito. Como también hay un grito en Woyzek,
hay un grito de Bach: afuera, afuera, no quiero verlos.
Eso es el acto de resistencia. A partir de esto me parece que el
acto de resistencia tiene dos caras: es humano y es también
el acto del arte.
Sólo el acto de resistencia resiste a la muerte, sea bajo
la forma de obra de arte, sea bajo la forma de una lucha de los
hombres.Y ¿qué relación hay entre la lucha
de los hombres y la obra de arte?La relación más estrecha
y para mí la más misteriosa.
Exactamente eso que quería decir Paul Klee cuando decía:
"Ustedes saben, falta el pueblo". El pueblo falta y al
mismo tiempo no falta. El pueblo falta, esto quiere decir que (no
es claro y no lo será nunca) esta afinidad fundamental entre
la obra de arte y un pueblo que todavía no existe, no es
ni será clara jamás. No hay obra de arte que no haga
un llamado a un pueblo que no existe todavía.
En fin, ahora está muy bien, estoy profundamente feliz por
su gran gentileza de haberme escuchado y les agradezco infinitamente.
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